lunes, 8 de septiembre de 2014

Mi futuro parto: lo que quiero y lo que no


La verdad es que no me ha hecho falta llegar a la recta final del embarazo para pensar en cómo quisiera que fuera mi parto. Lo tengo claro desde antes de quedarme embarazada de Pulguita, y en base a eso elegimos el hospital donde estoy llevando mi embarazo.

Como sabéis, el Gnomito vino al mundo por cesárea programada ya que estaba de nalgas. No tengo ninguna espina clavada por haber tenido una cesárea, tengo claro que a día de hoy tampoco me arriesgaría a un parto de nalgas siendo primeriza, más aún sabiendo que cada vez se atienden menos partos de nalgas y el personal no está formado para ello. Nada me hubiera librado de una cesárea, y no tengo pena por ello. Miro mi cicatriz y la veo como la huella que el Gnomito dejó en mi, y me enorgullezco de ella. Sin embargo sí hay cosas que hubiera cambiado del nacimiento del Gnomito, que si bien en el momento me parecieron lógicas, con la experiencia y la información que tengo ahora, las querría vivir de otra manera.


  • No quisiera: Cesárea programada en la semana 39. ¿Por qué? ¿Por qué no esperaron a que fuera el Gnomito el que decidiera venir al mundo, y entonces sí, una vez de parto, hacer la cesárea? Quizá mi Gnomito no hubiera nacido con 3 kilos justitos, 2'800 al salir del hospital. Quizá sus pulmones hubieran madurado un pelín más y nos habríamos evitado tanta bronquilitis y una neumonía. El día que me programaron la cesárea, yo no tenía ningún signo de que el parto estuviera próximo, quizá el Gnomito hubiera estado dentro 1 o 2 semanas más. ¿Porqué no respetar sus tiempos? Por comodidad del hospital. Por no enfrentarse a una cesárea no apuntada en su calendario.
  • No quisiera: Estar sola durante el nacimiento de mi hijo. Entiendo que ante una emergencia médica en la que peligran la vida de madre o hijo, que requiera la actuación rápida de los médicos, no quieran a ningún "no profesional" entre ellos. ¿Pero una cesárea programada, sin complicaciones, y totalmente rutinaria? ¿Es necesario que la mujer esté sola? Bastante es que te aten los brazos en cruz, te pongan una sábana para que no veas nada, y todo el mundo hable detrás de esa sábana como si tú no estuvieras, como para no tener a nadie familiar cogiéndote la mano y calmándote, diciéndote que todo está bien, y que pueda recibir a tu hijo como se merece, no sacándole corriendo del quirófano sin ni siquiera verle la coronilla.
  • No quisiera: Que me separen de mi hijo al nacer. Siempre y cuando madre e hijo estén en perfecto estado, no entiendo porqué me separaron de mi hijo nada menos que 6 horas, con la excusa de que tras la intervención tenía la tensión alta. Comprendo que me tengan que vigilar la tensión. Pero ¿por qué no con mi hijo en mi pecho? ¿Es que acaso tener a mi hijo al pecho me subiría aún más la tensión? ¿O quizá ocurriría el efecto contrario, me sentiría más tranquila, relajada y feliz por poder estar con mi bebé? Quizá si el Gnomito no hubiera tardado 6 horas en acercarse a mi pecho, se habría agarrado mejor, y no habríamos tenido que usar pezoneras durante 2 meses por problemas de agarre.
Por todos estos "no quiero", decidimos conjuntamente Papi y yo elegir otro hospital para tener a Pulguita. Un hospital donde no llevan a cabo estas prácticas ni siquiera en las cesáreas. Estoy hablando del Hospital de Torrejón, en Madrid.

Sí quiero: Intentar un parto vaginal teniendo una cesárea previa. Soy consciente de que, tras una cesárea relativamente reciente (2 años y 2 meses), soy candidata a que mi útero no soporte tanto esfuerzo y tenga que pasar nuevamente por una cesárea. Sin embargo, quería huir de algunos hospitales en los que cesárea previa implica automáticamente una nueva cesárea, sin intentar siquiera un parto vaginal.

Sí quiero: Colaborar todo lo posible en la dilatación y encajamiento de Pulguita. Quiero poder moverme, adoptar la postura que el cuerpo me pida, poder meterme en la ducha si me alivia, ponerme música que me relaje, usar pelota de Pilates o colchoneta. Pero también quiero: poder recurrir a la epidural si lo creo necesario, ya sea con 5 cm de dilatación o con 9. Quiero disfrutar de mi parto y si, llegado el momento siento que empiezo a sufrirlo en lugar de disfrutarlo, me respeten y me anestesien cuando lo requiera.


Hace unos días hemos estado Papi y yo en una charla informativa en el Hospital de Torrejón donde llevamos el embarazo y tenemos pensado dar a luz, y salimos contentísimos porque creo que allí vamos a encontrar lo que andamos buscando, la forma en que queremos recibir a Pulguita. 

Ahora ya solo queda esperar a que llegue el día en que Pulguita quiera conocernos, con la tranquilidad de que será recibida como ella se merece!

viernes, 5 de septiembre de 2014

Tercer trimestre de embarazo

Pues sin comerlo ni beberlo me he plantado en la semana 31 de embarazo y casi no me he dado cuenta.

Creo que es verdad eso de que el segundo embarazo se pasa volando, tienes menos tiempo de centrarte en ti y en tu barriga, y también menos tiempo para dedicarte a ti misma y descansar.

En el embarazo del Gnomito salía todos los días a andar una hora, acompañada de Papi o ya en los últimos días que estaba de baja salía temprano por la mañana, sola y con los cascos. En este embarazo os puedo resumir fácilmente los días que he salido a andar: CERO.

Y el resultado es que estoy cogiendo menos peso que con el Gnomito!! Hoy, que cumplo 31 semanas (7 meses y unos días), he cogido 7,400 kg, lo cual creo que está la mar de bien!

La cosa es que aunque no salgo a andar, no paro en todo el día. El Gnomito demanda atenciones, y le cojo en brazos, salgo, entro, voy detrás de él como las locas cuando salimos con la moto...Y al final creo que tengo más desgaste, aunque no salga a andar.

La verdad es que me encuentro estupendamente, no tengo molestias salvo acidez de vez en cuando, pies hinchados, cansancio los días de mucho calor...en fin, nada fuera de lo común en embarazos ya avanzados.

A Pelotilla vamos a cambiarle el nombre. Y es que resulta que viene chiquitilla, una o dos semanas más pequeña de lo que la correspondería. De momento no es preocupante ya que han mirado los flujos de sangre, el cordón...y todo, cordón y placenta, están funcionando bien y está recibiendo sangre y oxígeno como debiera. En principio puede que sea una niña baja de peso, pero sana. Eso sí, me tienen vigilada porque si se retrasa más su crecimiento me mandarían a casa a hacer reposo, ya que de momento sigo trabajando. Total, que re-bautizo a mi nenita como PULGUITA.

Pulguita ya me ha dado la primera alegría, y es que hace semanas que está colocada en posición de salida. Si recordáis, el Gnomito no se colocó en ningún momento del embarazo y finalmente nació de nalgas con una cesárea programada. Ahora tengo la ilusión de poder tener a Pulguita mediante parto vaginal, y el que se haya colocado ya es el primer paso para conseguirlo, así que estoy feliz!!

A pesar de ser tan chiquitina, la tía tiene mucha fuerza y vitalidad, se mueve muchísimo y para mi es una experiencia nueva sentir las piernecillas moverse por arriba, parece que tengo un alien dentro, a todas horas la estoy notando, y cuando me tumbo a leer por las noches, apoyo el libro en la barriga y no para de movermelo con sus patadas.

Lo que sí he empezado a hacer es Pilates para embarazadas. Los ejercicios de suelo pélvico me cuestan un montón, espero cogerle el truco poco a poco para fortalecer esa zona, que ya en ocasiones como un estornudo, un ataque de risa o un cabezazo de mi niña, noto flojera por ahí abajo y a punto he estado de tener un escape. Lo que sí me deja como nueva son todos los estiramientos que hacemos. Rara vez me está doliendo la espalda, y yo creo que en parte es gracias a los estiramientos. Y, porqué no? Gracias al porteo del Gnomito que me ha fortalecido la espalda en todos estos meses.

En fin, me quedan 9 semanas para salir de cuentas y ya me está entrando el canguelo de cómo será todo cuando nazca Pulguita, cómo lo llevará el Gnomito, cómo nos organizaremos en casa...aunque por otro lado estoy muy ilusionada con su llegada y deseando que pasen los días y por fin conocerla...

Foto en la semana 28


jueves, 4 de septiembre de 2014

Viaje a Laponia finlandesa


Este año nuestras vacaciones se han dividido en dos partes, la primera es esta, una semanita en Julio en la que nos hemos atrevido a viajar a mundos lejanos con el Gnomito. La otra, en Agosto, dos semanas con plan de playa tradicional, que también contaré, aunque hoy quiero contar nuestro maravilloso viaje, y creo que me extenderé bastante!!

El destino: Finlandia, más concretamente la zona norte del país, la mítica LAPONIA. Con la ilusión de conocer a Papá Noel, nos embarcamos en esta aventura 9 almas: 3 parejas de adultos, todos hermanos o cuñados entre nosotros, 3 niños, uno por pareja, y dos barrigas, la mía y la de mi hermana.

Me preocupaban un par de cosas. Por un lado el viaje en avión con el Gnomito, que al no haber cumplido los 2 años no ocupaba asiento y tendríamos que llevarle en brazos con el considerable tamaño que tiene, una madre con barriga y un padre altísimo que apenas cabe en los asientos del avión. Otra preocupación era el tema de las comidas. El Gnomito ya no come purés, pero me preocupaba qué tipo de comida encontraríamos y si a él le gustaría o la comería. Entonces encontré los potitos de Hero Nanos, que son con trocitos, indicados para niños mayores de 1 año, los hay de paella, espaguetis boloñesa y lasaña de verduritas. Compré unos cuantos y los eché en la maleta por si acaso y reconozco que nos han salvado de más de un apuro.

Respecto al tema del avión, todo fue estupendamente. Al Gnomito le relaja el fuerte sonido de los motores al despegar, y con el cambio de presión y demás, tenía un efecto somnífero sobre él y casi antes de tocar las nubes se quedaba dormido encima nuestro. El sueño le duraba una hora u hora y media, el resto del vuelo estuvo entretenido comiendo, correteando por el avión o viendo dibujos en la tablet. La experiencia en los aviones ha sido muy buena y nada estresante como yo me imaginaba. Han sido 4 vuelos, y todos tranquilos y sin estrés.

Algunas reflexiones que puedo hacer de mi experiencia en Finlandia serían...


  • Los españoles somos muy ruidosos. O ellos muy silenciosos. O las dos cosas. Siempre hemos tenido la impresión de entrar a los sitios como un elefante en una cacharrería. 9 españoles niños incluidos, éramos muy, muy ruidosos en los restaurantes. Mirabas a otras meses y la gente come en silencio, apenas conversan mientras comen, lo cual nos llamaba mucho la atención. Eso sí, todo lo que tienen de silenciosos lo tienen de discretos, porque en ningún momento nos sentimos observados ni les vimos cuchichear sobre nosotros.


  • Está todo pensado para los niños. Hemos encontrado zona infantil en todos los restaurantes, aeropuertos, hoteles en los que hemos estado. Y tronas, por supuesto. En todos los baños hay cambiadores, peldaños para que los niños alcancen el lavabo, incluso orinal en muchos sitios. Es lo que llamaría un país "kids friendly", un gustazo para ir con niños.


  • Hay renos. Muchos, y no es ningún mito. El primer día no vimos ninguno y ya pensábamos que nos habían timado las guías de viaje y foros que habíamos leído. El segundo día vimos uno en la carretera. Paramos el tráfico y todo para hacerle fotos, menuda ilusión, un reno!! Según iban pasando los días dejó de ser novedad a ser un engorro encontrarte a cada paso no uno, sino familias o manadas enteras de renos en medio de la carretera, a las que pitas y te miran con cara de "querías algo?" sin inmutarse. 


Primer reno que encontramos. Foto mala pero con mucha ilusión

Cualquier día posterior....

  • Durante el verano es de día las 24 horas, tampoco es ningún mito. Es una experiencia extraña, porque es MUY de día. Para ayudar a los bioritmos, las casas no tiene persianas, ni contraventanas. La cabaña donde estábamos tenía unos estores semitransparentes que no quitaban para nada la claridad, así que recurrimos a quitar las colchas de las camas y colgarlas de la ventana, para así conseguir oscuridad. En cualquier momento de la noche que te levantaras al baño o a algo, mirabas por la ventana y era de día completamente. Terminabas de cenar, hacías sobremesa y a las doce de la noche salías a tomar el fresco y zas! de día. Es extraño estar cansado y con ganas de dormir y que sea de día. 


Vistas desde la ventana

Y desde otra ventana

  • En contra de lo que pueda parecer, hay mosquitos, muchísimos! Debe ser que como hay pocos meses al año en los que la vida puede surgir, en verano hay una explosión de vida vegetal y animal, y los mosquitos no se lo van a perder. Y son listos, e inmunes. Yo iba cargada de repelentes en espray, en loción, en pulsera...y me picaron, vaya si me picaron. Me picaron en el cuero cabelludo! atravesando mi gruesa mata de pelo. O a través del calcetín. O a medio centímetro de mi pulsera repelente. No había nada que hacer. Salvo no salir mucho a la calle entre las 20.30 y las 22 horas, que era cuando más había. Ya nos echamos a temblar cuando al salir del aeropuerto de Kuusamo, la ciudad a la que fuimos, el primer bar que encontramos se llamaba MOSQUITO. 


Es un destino de naturaleza pura. No hay ciudades ni monumentos que ver, al menos en Laponia, seguro que en Helsinki sí, pero no tuvimos oportunidad de visitarlo.
Nos alojamos en una cabaña de troncos, en medio del bosque, muy rústica. Contábamos con cocina, lo cual nos permitió hacer la compra en el súper y poder ahorrar algo de dinero en comidas. Aún así todo es carísimo, a groso modo podríamos decir que todo vale el triple que en España, y al haber euro, somos más conscientes de las diferencias de precio. Procurábamos hacer dos comidas al día en la cabaña, el desayuno y la cena. Llevamos de España muchos sobres de embutido envasado al vacío, que también nos resultó muy útil para llevar tentempiés para las caminatas por el bosque.

Nuestra cabaña
Hemos visitado varias zonas de senderismo, unas zonas muy cuidadas, con unos bosques impresionantes, y lagos y ríos por todas partes.

El Gnomito que como ya sabéis es un andarín, estaba encantado con caminar por el bosque, lo disfrutó mucho. Llevábamos la mochila Manduca y tuvimos que hacer uso de ella en algunos momentos en los que se encontraba muy cansado o en algún tramo difícil para él, pero en general, para tener menos de 2 años me parece que tenemos un montañero en potencia en casa, lo cual me encanta!!





Dedicamos un día a la atracción estrella, la visita a Papá Noel. Estuvimos conversando con él unos minutos, hablaba algo de español y el resto en inglés, estuvo muy simpático con los niños y les preguntó qué iban a querer de regalo por navidad. Mi sobrina le habló de la casita de Pepa Pig y el hombre puso una cara de no haber oído en su vida hablar de Pepa...aún así salió del paso diciendo "tomo nota, tomo nota".

La verdad es que era un hombre impresionante, enorme, de alto y de gordo, unas manos gigantescas y unos pies igualmente grandes. Con su pelo blanco y barba blanca hasta el suelo, sus gafitas. Estaba muy conseguido desde luego. El pobre sudaba como un pollo y es que tras esa estampa navideña se escondía un día de 30 grados a la sombra. En la foto que nos hicieron contrasta un poco su vestimenta invernal con nuestras bermudas y camisetas de tirantes.


Santa is here!! (en invierno la estampa tiene que ser mucho más bonita)
En el mismo pueblo de Papá Noel está la línea del Círculo Polar Ártico y este cartel tan chulo que te recuerda lo lejos que estás de casa.



Visitamos la oficina de correos del polo norte, donde se encuentran los casilleros con cartas recibidas de todos los países del mundo, organizadas por países. Tienes la posibilidad de enviar una carta o postal a los niños, como si fuera Santa el que la envía, para que les llegué una semana antes de Navidad. Lo hicimos por supuesto! Esperemos que nuestros peques alucinen cuando en unos meses lleguen las postales.

No me quiero alargar más, como conclusión decir que ha sido un viaje inolvidable, sobre todo por vivir la experiencia con el Gnomito, que ha resultado un todoterreno que se adapta a todo, que disfruta con todo, y que adaptándote un poco a los niños es posible viajar con ellos y disfrutar. Quizá me ha parecido un destino un poco monótono, en el sentido de que es naturaleza y más naturaleza, y con paisajes similares. Quizá me hubiera gustado poder alternar diferentes tipos de paisajes, alguna parte más cultural, algo de ciudad...pero bueno dejando eso a un lado es un viaje que nunca olvidaremos, aunque mi Gnomito era muy pequeño aún y lo tendrá que recordar a través de las fotos!!

Volvemos!!!

Mirando la fecha de mi último post, veo que he estado más de dos meses sin escribir, cómo pasa el tiempo!

Reconozco que he pasado una época muy desmotivada con el blog, no tenía ganas de escribir, me faltaban ideas, me preguntaba qué hacía yo escribiendo, en fin, por unas cosas o por otras no me ponía, no sacaba el hueco para escribir.

Ahora que han pasado las vacaciones y retomamos las rutinas, he vuelto con muchas ganas de escribir y de contar cosas, tengo un mogollón en la cabeza de todo lo que quiero contar, quiero hablar de las vacaciones, los avances del Gnomito en este verano, cómo va mi embarazo...así que voy a ir poniendo en orden mis ideas y sobre todo reservando huecos durante el día para escribir.

He vuelto con energía!!


martes, 24 de junio de 2014

Primera vez en el zoo


Llevamos un comienzo de verano cargadito de compromisos y de planes, esto es un no parar! Pero este fin de semana pasado resultó que estábamos bastante libres y se nos ocurrió ir al zoo con el Gnomito, pensamos que ya lo disfrutaría, ya que reconoce y sabe los nombres de un montón de animales, le chifla estar con perros, y en la guarde han dedicado una unidad didáctica a los animales, con lo que tenía el tema muy machacado, así que allá que nos fuimos, a primera hora de la mañana, cargados con la nevera llena de bebidas frescas, crema, gorra, y un fufú para rociarnos agua de vez en cuando (espero que entendáis de qué os hablo, pero no encuentro una palabra mejor para definir un fufú).

Como conclusión anticipada os diré que creo que mi niño es aún muy pequeño para disfrutar del zoo. Aclaro: disfrutar, disfrutó, pero no le prestó a los animales la atención y el entusiasmo que yo esperaba. Sin embargo los cochecitos de monedas, las máquinas expendedoras, y los columpios dispersos por el parque, los disfrutó de lo lindo.

Para que os hagáis una idea, os pongo esta foto. Mi niño alucinaba con esta máquina. Si abriera la panorámica de esta foto veríais, a sus espaldas, decenas de niños admirando al gran oso pardo. El Gnomito ni caso, de espaldas a ellos admirando su particular espectáculo de colorido de la máquina de M&M´s.


Hubo cosas que sí disfrutó, como moverse como pez en el agua en la mini granja llena de mini cabras. Alguna vez temí que alguna le embistiera, porque se acercaba a ellas como al perrillo de nuestros amigos, que no hace nada.



Yo tenía especial ilusión en el espectáculo de los delfines, entre los saltitos, la piscina, la música, los aplausos, estaba convencida de que le encantaría, peeeeero....una delfina acababa de ser mamá y habían suspendido el espectáculo temporalmente, menuda decepción.

Mis siguientes favoritos eran los leones (uno de los cuentos favoritos del Gnomito es uno de un león), pues apenas se les veía, tumbados a la sombra y sin moverse, al fondo del recinto. Las girafas, que son impresionantes. Pues ni caso. Los osos panda. También, tumbados medio muertos por el calor, al igual que los gorilas.

Sin embargo, lo que más le llamó la atención fueron las focas, las gallinas (vulgares gallinas de granja-escuela), e increíblemente, los búhos. Unos mierda-búhos muy pequeños que estaban quietos y dormidos en una rama (lógico al ser de día). Mi hijo agarrado a la valla gritando ¡Buuuuhoooooo!!! lástima de animalillos (que por supuesto hicieron caso omiso a las llamadas del Gnomito).

Para mi, lo mejor de lo mejor del día fue esta imagen:


Esta elefanta había sido mamá hacía 3 meses, y pudimos verla a ella y a su cría bien cerca, la vimos mamar y todo, fue precioso. Vimos cómo la mamá buscaba cacahuetes con la trompa con total facilidad, y sin embargo la cría, buscaba con la trompa pero se tenía que ayudar con una patita para conseguir coger el cacahuete. Me pareció infinitamente tierno. Estuvimos contemplándoles un buen rato, y le estuve explicando al Gnomito que era una elefanta mamá, y que tenía un bebé. Le enseñé dónde tenía la trompa, las orejas, y los diminutos ojillos. Pensé que había calado en su memoria.

Cuando ya, de vuelta a casa, le digo:

- Cariño, qué tal lo has pasado en el zoo?
- Biennnnn
- Te han gustado los animales?
- Zíiii!!
- Cual es el que más te ha gustado? (segura de que diría el elefante)
- Búho!!!

- Manda huevos el jodío búho enano durmiente, ese fue el que caló en la memoria de mi Gnomito, hay que fastidiarse -

jueves, 12 de junio de 2014

De pleno en el segundo trimestre

Buenos días desde mis 19 semanas de embarazo!!

Pelotilla sigue creciendo, y mi barriga también. Tuvimos una ecografía a las 16 semanas y todo parecía estar bien, aunque ya empiezo a impacientarme por volver a verla a las 20 semanas (aunque tengo la cita a las 21 semanas) y que nos digan que tiene todo lo que tiene que tener y todo funcionando bien, me muero de ganas!

Poco a poco me acerco al ecuador del embarazo y me parece mentira. Quizá el día a día se haga lento, pero si miro hacia atrás, se me está pasando volando! Y es que es verdad lo que siempre me dicen que el segundo embarazo no se vive igual que el primero, y es cierto. Empezando porque apenas me hago fotos de mi tripota creciendo. Con el Gnomito me hacía fotos todas las semanas y ahora...creo que tengo un total de 3 fotos en lo que llevo de embarazo, simplemente porque no me acuerdo!! Ni que decir tiene que las fotos que tengo son hechas con el móvil...las del embarazo del Gnomito eran con la cámara "buena".

Por otro lado he empezado a sentir las contracciones de Braxton, esas que no duelen, sobre todo al final del día cuando ya estoy muy cansada. El ginecólogo me dijo que no pasa nada, que son muy normales, aunque yo por si acaso intento bajar el ritmo y dejarme ayudar por Papi o por los abuelos, aunque mi cabezonería a veces me hace querer llegar a todo...

He cambiado de sistema de lucha contra las estrías. Con el Gnomito usé la crema de aceite de oliva de Mercadona y encima aceite de almendras....y al final me salieron unas pequeñas estrías, no muchas, pero ahí están, en la parte baja de la barriga. Ahora me he comprado una crema de farmacia, de Suavinex, 4 veces más cara que la de Mercadona, claro, pero bueno, tenía que cambiar de estrategia a ver si con este embarazo me libro de tener estrías nuevas.

Otra cosa es mi ombligo. Con el Gnomito se fue borrando poco a poco, hasta que al final solo era como una cicatriz en medio de la piel completamente lisa. Con Pelotilla se me está saliendo hacia afuera como un botón. A mis 19 semanas está prácticamente salido así que no sé cómo va acabar esto cuando tenga un barrigón. Me da miedo porque a una amiga mía tuvieron que operarla después del segundo embarazo porque el ombligo se le hernió, así que ya veremos cómo evoluciona el mío.

Hace unos días mis suegros viajaron a Galicia donde tenemos familia y amigos, y vinieron con algunos regalitos para el Gnomito...y para mi sorpresa, también para Pelotilla!! Me dio una ternura infinita abrir esos mini bodis, esos arrullos tan rosas y suaves, esos trajecitos tan minúsculos...me costó contener las lágrimas de la emoción. Aquí os pongo las cosas que le han regalado a mi niña. Me he dado cuenta de que....me encanta el rosa! ;-)



martes, 3 de junio de 2014

Pequeñas conversaciones



El Gnomito está dando pasos de gigante en cuanto al habla, a mi no deja de sorprenderme cada día. Palabras sueltas dice muchísimas ya, en muchas de ellas solo pronuncia la última sílaba, y me hace gracia ver cómo su Papi y yo somos los que mejor le entendemos, como he visto tantas veces en otras familias. Recuerdo a mi sobrina cuando era más pequeña intentar decirme algo y yo diciéndola que sí como a los tontos porque no la entendía, y la niña venga a repetirme lo mismo...hasta que llegaba mi hermana y me traducía lo que la niña estaba diciéndome.

Pues ahora con el Gnomito estamos en ese punto. La novedad es que está empezando a juntar dos palabras, de tal manera que hace mini-frases.

Me doy cuenta también de cosas que aprende fuera de casa, en la guardería imagino, cosas como decir "bieeen, bravo" cuando termina una canción en la radio. Lo de "bravo" no es cosa nuestra, no lo solemos decir, digo yo que lo ha aprendido en la guarde.

Ayer mismo casi me lo como a besos. Cuando me ve con el movil, siempre me pide que le ponga unas canciones en las que sale una gallina, a la que él llama "nina". He aquí la conversación:

Mamá toquetea su movil.
Gnomito: mamá, ¡nina, nina!
Mamá: No hijo, no te puedo poner dibus ahora, que vamos a merendar.
Gnomito: Nina, niña, favó.
Mamá con cara de incrédula: ¿Me lo estás pidiendo por favor?
Gnomito: Nina, favó.

Madre mía, me lo estaba pidiendo por favor!! Nosotros en casa estamos empezando a machacar con dar las gracias, pero  aún no habíamos empezado con el "por favor", me hace gracia no solo que lo haya aprendido en la guarde, sino que lo haya utilizado en el momento adecuado. Me parece increíble ver su evolución día a día.


Hoy quiero aprovechar para contar otro sitio chulo en Madrid para ir con niños, el Parque Juan Carlos I.

Fuimos este fin de semana a pasar la mañana con el Gnomito y su nuevo vehículo, LA MOTO. Se la trajeron los Reyes pero casi no llegaba al suelo, con el tiempo ya llegaba pero no conseguía avanzar con sus piernas. Poco a poco le ha ido cogiendo el truco y ya consigue avanzar, aunque despacito de momento.

Hay una zona del parque que es una pradera enorme de césped, y casi siempre hay gente volando cometas. El Gnomito estaba alucinado, además un chico que volaba una cometa, la hacía bajar para que el Gnomito la tocara, fue muy divertido!


Además el parque tiene caminos asfaltados, lo cual es genial para llevar la moto, alquilar unas bicis, patinar...está lleno de gente practicando deporte.


Una opción más para dar una vuelta con los peques!